La
Aldea del Cano se conoció en la antiguedad como la Venta del
Cano. Merece destacar su iglesia parroquial de San Martín de Tours,
patrón del pueblo; construida con mampostería y sillería a finales
del siglo XV y principios del XVI. Su torre es de planta cuadrada
con abundante decoración de bolas que nos marcan la procedencia
portuguesa de sus canteros. Hay varios retablos barrocos y rococó
pero el más importante es el retablo mayor, del siglo XVII y donde
se ubica el Patrón.
La ubicación de este municipio en plena Vía de la Plata, así como en
la ruta de Cañadas Reales, le otorga importantes potencialidades
turísticas, muy tenidas en cuenta en el futuro desarrollo económico
del municipio. Prueba de este enclave son las actuaciones que se han
desarrollado en el pueblo como consecuencia del tránsito de los
ganados transhumantes en su camino de Monesterio a Astorga, y que
forma parte de la revitalización de la transhumancia gracias a
proyectos como el denominado