Los miradores naturales presiden desde la
cumbre de la sierra del Centinela el término municipal de Alcuéscar.
Pertenecientes a la Red Nacional de Miradores, son el punto de vigía
sobre el valle del Tajo y el del Guadiana. Una cruz de piedra
levantada entre unas rocas acompaña en lo más alto de la montaña,
junto a uno de los miradores naturales a la Ermita del Calvario.
La sierra del Centinela concede el agua de sus manantiales a la
villa de Alcuéscar. Destaca entre todos ellos el Manantial del
Trampal, que nace rodeado de naranjos a escasos metros de la
basílica de Santa Lucía. Otro lugar donde el agua invita a su
disfrute es la laguna conocida como la Charca del Cura, en la que
los habitantes de Alcuéscar practican la pesca fluvial, y que se
convierte cada verano en lugar de baño y recreo para la población de
la comarca.
La villa de Alcuéscar guarda entre sus calles varías construcciones
que merecen una especial atención. Se trata de las Casas Señoriales,
testigos del rico pasado que ha dejado la historia a través de los
siglos, coronadas por numerosos escudos nobiliarios que resaltan en
las fachadas de estas casas del casco antiguo. De todas ellas, la
más conocida es la antigua
Casa de la Encomienda ( tambien en Caceres hoy parador de turismo),
pertenecientes a la Orden de Santiago.
Otro de los edificios que destaca en Alcuéscar es la Iglesia
parroquial de la Asunción, templo gótico- renacentista construido
durante los siglos XVI y XVII. Remodelada en numerosas ocasiones,
mezcla diferentes estilos que enriquecen el conjunto. Llama la
atención la convivencia de columnas clasicistas del siglo XVII y
salomónicas del XVIII, así como su retablo mayor de principios del
siglo XX. (fuente Alextur ver link de interes)